Historia del lago Amatitlán

Mapa de GuatemalaHace más de 40 mil años, como producto de movimientos sísmicos y erupciones de los volcanes que rodean el valle de Amatitlán, se formó una gran cavidad y, dentro de ella, un impresionante lago que medía más de 40 kilómetros cuadrados de extensión. La erosión que durante miles de años ocasionó el correr de las aguas, más el efecto de los movimientos sísmicos, redujeron el lago que hoy conocemos a una extensión de 15 kilómetros cuadrados.
El lago Amatitlán se encuentra ubicado en el Departamento de Guatemala, a sólo 25 km de la capital, rodeado de los Municipios de Villanueva, Villa Canales, San Miguel Petapa y Amatitlán, y a él fluye el río Villalobos. Está situado a una altura de 1.188 metros sobre el nivel del mar.

El volcán Pacaya es parte del entorno ecológico del área y las aguas termales que alimentan el lago provienen precisamente de los cerros y las faldas que lo rodean. La forma del lago semeja el número 8; en la parte más estrecha lo atraviesa un relleno artificial, sobre el cual pasa la vía del ferrocarril –abandonada desde hace años- y divide al lago en dos lagunas.

Volcán PacayaUn hecho histórico que marcó un rumbo decadente para el lago fue el traslado de la capital, en 1776, a su actual enclave. Esto dio origen a una irracional explosión demográfica, con el consiguiente desorden en la utilización de los recursos: deforestación, mala utilización del suelo con fines agrícolas, distribución desordenada en el régimen de tenencia de la tierra e instalación dentro de la cuenca que desemboca en el lago de más de 700 industrias de diversa índole, sin plantas de tratamiento funcionando.

La construcción del relleno en 1881, con el propósito de dar paso al ferrocarril, dividió físicamente al lago en dos partes, limitando el flujo natural de sus aguas. La apertura de la planta de generación de energía eléctrica en la margen sur y el uso de sus aguas para hacer funcionar la central hidroeléctrica de Jurún Marinalá, han afectado considerablemente el comportamiento natural del lago. Esta planta utiliza el lago como embalse mediante la colocación de compuertas, haciendo oscilar el nivel del agua de acuerdo a sus necesidades, hecho que afecta especialmente a las riberas y edificaciones instaladas en sus márgenes, causando igualmente diversos e irreparables daños a su cuerpo hídrico, con repercusiones en la flora y la fauna del lugar.

Se ha deforestado el 45% de los bosques originales y los restantes se encuentran en estado de explotación y deterioro, provocando problemas de erosión, sedimentación y disminución en la recarga de acuíferos. Como resultado, el lago ha perdido cada año cerca de 4.000 metros cuadrados de superficie y su profundidad ha disminuido progresivamente. De no adoptarse medidas urgentes, se prevé que en unos 20 años el lago podría transformarse en un pantano.

El mayor grado de contaminación que recibe el lago proviene especialmente de los Municipios de Guatemala, Mixco, Villanueva, Petapa y Villa Canales. Diariamente, por medio del río Villalobos con sus 16 afluentes, se transporta el 95% de los diferentes contaminantes. Las aldeas aledañas al mismo proporcionan el 5% restante de la contaminación, que se va incrementado por la proliferación de nuevos núcleos de población en las riberas o áreas cercanas al lago, con su vertido de aguas residuales.

amatitlandatos3Las autoridades de Salud Pública, en eventuales publicaciones de prensa, han manifestado la detección en las aguas del lago de microorganismos como las Bacterias E-Coli, causante de la diarrea; en los inicios del invierno la Vibrio Cholerae, causante del cólera; y la Entamoeba Histolítica, que caracteriza a la amebiasis. El lago recibe en un día los desechos orgánicos de 1.200.000 habitantes, sin olvidar los numerosos basureros clandestinos que crecen diariamente en sus aledaños.

Pero aún más dañina que la contaminación orgánica, resulta la contaminación química que producen todas las industrias que operan en la cuenca. Analizadas especies de su fauna, como el guapote, se han encontrado altos índices de coliformes, plomo, fosfatos, cromo VI, cadmio y cianuro. Asimismo, también se detectan contaminantes resultantes del vertido de detergentes y abonos inorgánicos, procedentes de la agricultura e industria, que utilizan el lago para evacuar sus aguas residuales sin el obligado tratamiento previo.

 



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